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Fibromialgia: que es, como padecerla y como curarla

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La fibromialgia (FM) es un trastorno caracterizado por el dolor crónico de origen muscular generalizado en diferentes partes del cuerpo, como pueden ser cuello, hombros, brazos, antebrazos, espalda, piernas, etc.

La fibromialgia no es una patología ni tampoco una enfermedad. Es un trastorno que se crea por diferentes causas y motivos. Etimológicamente, fibromialgia significa fibra dolorosa. En este caso, nos referimos a la fibra muscular estriada.

Fibromyalgia, How to treat it.

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Desde el punto de vista epidemiológico, la FM es uno de los trastornos musculares crónicos más comunes. Afecta principalmente al sexo femenino, con una incidencia del 95% de los casos diagnosticados, frente al 5% en el caso del sexo masculino, aunque en éste último, este porcentaje va en aumento.

Dentro del grupo de población femenino, los síntomas se presentan en edades comprendidas entre los 35-65 años, teniendo una mayor incidencia entre los 40-55 años, aunque existen casos en los que aparecen a edades más tempranas.

Perfil del paciente fibromiálgico

Una de las principales características clínicas del paciente fibromiálgico cuando acude a consulta, son las tensiones musculares o contracturas generalizadas en todo el cuerpo, acompañadas de dolor, y además presentan otros síntomas derivados, como irritabilidad, depresión, alteración del sueño, etc.

Desde que tenemos aproximadamente cuatro años, comenzamos a tener conciencia de las cosas que nos rodean, cómo nos tratan nuestros padres, cómo nos tratan en el cole nuestros profesores, cómo se portan nuestros amiguitos con nosotros, etc. A partir de aquí, todas las emociones acumuladas hasta que somos adultos, junto con el trabajo que desarrollamos cada día, el deporte, trabajos de posturas repetitivas, la forma en la que cada uno percibe los problemas cotidianos del día a día de la vida….todo esto, crea en muchas personas un estado de estrés, ansiedad, de tensión muscular que, si no es tratada en el momento en que se va formando, se acumula a lo largo de toda la vida. Y, una vez constituidas las contracturas, aparecen síntomas en cada una de las partes de nuestro cuerpo donde esas tensiones se han formado, síntomas derivados de estas contracturas como pueden ser dolor de cabeza y/o vértigos si la tensión es provocada en la musculatura del cuello; si la tensión ocurre en la musculatura del brazo puede aparecer hombro doloroso; si ocurre en el antebrazo, ocasiona hormigueo, falta de fuerza en la mano, calambres; lumbalgias de origen de la musculatura lumbar y así puede ocurrir en cualquier parte de nuestro cuerpo. Esto puede desencadenar un cuadro fibromiálgico.

Existen diferentes perfiles dentro de lo que podemos llamar la figura del paciente fibromiálgico, pudiéndolos clasificar en tres grupos a los que llamaremos Grupo A, B y C y dentro del grupo A, que es el grupo mayoritario, éste a su vez se divide en dos subgrupos, a los que denominaremos A-1 y A-2:

  • Grupo A: Valga como ejemplo, las chicas que comenzaron a trabajar con 15, 16,17 años a finales de los años 60 y comienzos de los 70. Cuando en la Costa del Sol comenzó la construcción de hoteles y llegó el turismo a España, estas chicas comenzaron a trabajar de camareras haciendo una media de veinte habitaciones diarias. Así todos los días durante muchos años. Cuando estas chicas comenzaban a tener dolores de brazos, de espalda o cintura, acudían al médico de cabecera o la mutua y en un 90% de los casos de estas pacientes se les prescribía analgésicos, relajantes musculares, antiinflamatorios y en algunos casos hasta ansiolíticos, sin ningún tipo de valoración ni exploración previa.
    Dentro de este grupo, podemos diferenciar dos subgrupos:

    • Subgrupo A-1: Paciente fibromiálgico que desea mejorar, curarse e incorporarse a su trabajo.
    • Subgrupo A- 2: Paciente fibromiálgico sin intención de curarse ni de mejorar para poder incorporarse al mundo laboral, ya que en su cabeza está la idea de jubilarse u otros intereses económicos.
      Normalmente, estos pacientes acuden a consulta y cuando llevan tres o cuatro sesiones y ven que están mejorando, abandonan el tratamiento. Cualquier excusa es buena para justificarlo. Pero también es sabido que muchas de estas pacientes tienen pleitos con la Administración con la intención de conseguir la jubilación.
      Un claro ejemplo de este segundo subgrupo, fue cuando se intentó dar una charla a una asociación de mujeres fibromiálgicas de más de cien sujetos. Se mantuvo una reunión con la presidenta de la asociación para informarle de la necesidad de un número lo suficientemente grande para que la muestra fuera lo más amplia y lo más homogénea posible, para intentar que hubiese el mínimo sesgo para llevar a cabo una investigación en la Universidad de Medicina de Granada, que iba a realizar junto con el equipo de neurociencias de la Universidad.
      Días más tarde de la reunión con la presidenta de esta asociación, me llama por teléfono y me comunica que no hay ninguna paciente interesada en recibir esta charla ni participar en el estudio.

 

  • Grupo B: Personas con problemas emocionales.

    Este tipo de pacientes son personas que no están felices con la vida que llevan, muchos de ellos tienen problemas de pareja, viven situaciones que no pueden cambiar, bien sea por miedos, apegos, dependencias, o bien situaciones económicas, problemas con los hijos, muerte de algún familiar con duelo no superado, etc.
    Este tipo de situaciones, cuando se mantiene durante años, hace que el paciente llegue a un estado de depresión. Deja de realizar sus actividades cotidianas, como salir a la calle, hacer la compra, pasa gran parte del día acostado y así durante años en la mayoría de los casos. Este sedentarismo crea una atrofia generalizada de toda la musculatura y como consecuencia de esto aparecen los dolores generalizados, todo esto unido a la apatía por la ganas de vivir.
    En este segundo grupo hay un porcentaje de pacientes que han adquirido el rol o el papel de víctima, no les interesa mejorar, ya que si lo hacen, no habrá ningún vecino o familiar que le pregunte cada día por cómo ha pasado la noche, cómo se encuentra. Necesitan que alguien se preocupe por ellos o les pregunten por su salud.

  • Grupo C: Pacientes con un alto poder adquisitivo. (éste es el grupo más minoritario de los tres, se da entre 5-10%.)

    En este caso, son personas que se marcan metas muy altas y tienen una alta adicción al consumismo. Para este tipo de pacientes, es muy importante el rol que ocupan dentro de su club de amigos. Cuando las metas marcadas no se consiguen, o su nivel social baja con respecto al club de amigos al que pertenecen, no aceptan esta situación y muchos caen en depresión, y seguido a todo esto, terminan siendo también pacientes fibromiálgicos.

Tratamiento del paciente fibromiálgico

La FM hoy en día genera unos costos elevados, derivados de manera indirecta del absentismo laboral producido por la cronicidad de los síntomas, o bien de una manera directa para los servicios sanitarios, ya que los pacientes con FM suponen un 10-20% de las consultas de reumatología y un 7% de las consultas de atención primaria. Es necesario abordar este tipo de dolencia desde un principio, actuando conjuntamente desde los servicios sanitarios de atención primaria junto a otros profesionales de atención especializada como pueden ser los osteópatas.
En general, hasta el 80 % de estos dolores son producidos por tensiones musculares, comúnmente conocidas como contracturas. Estas contracturas, como anteriormente se mencionó, pueden deberse tanto al estrés emocional como al estrés físico e incluso a ambos al mismo tiempo.
Las contracturas, una vez que se forman no desaparecen. Para que desaparezcan se necesita un tratamiento de descarga muscular, que debe ser realizado por un profesional titulado y cualificado. Si el paciente está en reposo o lleva una vida tranquila y relajada, no tiene dolor, pero eso no significa que hayan desaparecido.
La paciente que presenta un cuadro puro de fibromialgia, (no contaminado por otras enfermedades como pueden ser las enfermedades reumatoideas), que el dolor que presenta es sólo y exclusivamente debido a la tensión de su musculatura, no presenta muestras en ninguna prueba complementaria que se le realice, como pueden ser pruebas de laboratorio (analíticas), radiológicas (escáner y rx), RMN, gammagrafía, etc. Por lo que, cuando el paciente fibromiálgico ve que pasa el tiempo y no se le ha dado un diagnóstico o una solución a su problema, al cabo de dos o tres años entra en un estado de depresión, en algunos casos incluso antes. A partir de aquí, al paciente se le comienza a tratar con ansiolíticos y antidepresivos, que se suman a la larga lista de fármacos que ya consume para tratar de paliar sus dolores.
Qué se puede hacer a partir de aquí, la verdad es que complicado. Se podría cambiar, mejorar y ampliar la cartera de servicios del sistema sanitario público, pero en estos momentos no parece que este problema constituya una prioridad.

Protocolo de actuación frente al paciente fibromiálgico

  • Actuación conjunta del personal sanitario perteneciente al servicio de atención primaria con otros profesionales titulados y cualificados, como pueden ser osteópatas, fisioterapeutas, etc.
  • Seguir formando a los médicos de atención primaria para el abordaje de este tipo de procesos. Que tras realizar una exploración al paciente mediante una palpación, sepan diferenciar cuándo un músculo está en su estado normal, tónico y elástico, o cuándo está hipotónico, hipertrofiado o contracturado.

    JUSTO EN ESTE MOMENTO ES DONDE SE PIERDE TODO Y COMIENZA TODO.

    Os hago una aclaración de esta frase. Se pierde todo porque el médico, al no palpar, o si lo hace no diferenciar en qué estado esta la musculatura del paciente, no sabe cuál es el motivo del dolor que presenta el sujeto. Por tanto, lo único que puede hacer por él es prescribirle un tratamiento de los ya comentados anteriormente, por lo general, basado en analgésicos, antiinflamatorios y relajantes musculares.
    Y comienza todo porque, al no saber qué le pasa al paciente, y por qué tiene dolor, es derivado a las diferentes especialidades, como pueden ser reumatólogos, traumatólogos, neurólogos, internistas… sin ningún diagnóstico. Muchos de ellos terminan en las consultas de salud mental.

Ante esta situación, estimo necesario realizar las siguientes consideraciones:

  • La importancia de la formación continuada en atención primaria, de manera que los profesionales conozcan los últimos avances de la medicina en este campo de la fibromialgia, fatiga crónica o dolor crónico, ya que es triste que los pacientes vayan a la consulta de su médico de familia y le digan que están acudiendo a la consulta de un osteópata y ni siquiera sepan qué es un osteópata o la propia osteopatía, cuando en 1897 ya existía la titulación de doctor en osteopatía en Estados Unidos.
  • Necesidad de dedicar el tiempo necesario al paciente. Normalmente, las consultas de atención primaria están saturadas, ya que hay un gran número de pacientes para ver en un tiempo determinado. Esto es una limitación a la hora de poder explorar y diagnosticar a un paciente en consulta, ya que por lo general, no se le dedica el tiempo necesario. Pero esto sería más un problema derivado de la Administración que médico.
  • Tratamiento adecuado. Cuando un paciente con fibromialgia llega a una consulta de osteopatía, se le debe hacer una exploración de la musculatura de la zona donde presenta el problema, además de una serie de preguntas sobre los hábitos del paciente, si presenta alguna otra enfermedad, si tiene pruebas complementarias realizadas…
    Una vez diagnosticado, y si no hay nada contraproducente que lo indique, se somete al paciente a un tratamiento de descarga muscular, denominado “Técnica de Rafael Bosch”, técnica que vengo desarrollando y aplicando durante más de 25 años, y con la que se ha podido comprobar que, en los pacientes fibromiálgicos sometidos a dicho tratamiento, los que lo realizan de forma correcta y completa, llegan a curarse o disminuyen en un 80% el dolor que presentaban antes de ser tratados, mejorando así notablemente su calidad de vida.

 

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